COVAL tiene sus orígenes en la tradición familiar. En la década de los sesenta, nuestra familia fundó el negocio de los productos textiles a nivel nacional; en esa misma década la calidad y empeño que nos distingue permitió que el negocio distribuyera sus productos en la región, volviéndose un pionero en la industria de fabricación de prendas de vestir hasta finales de la década de los ochenta. A inicios de la siguiente década, en 1992, una nueva generación tomó las riendas del exitoso negocio y decidió instaurar COVAL. En esa época El Salvador experimentaba un pujante crecimiento de la maquila de ropa, y COVAL era un emprendimiento que buscaba unir los valores y tradiciones familiares con las innovaciones y estándares de los nuevos tiempos.

 

COVAL comenzó con unas pocas líneas de máquinas y al menos una docena de empleados. Hoy en día, COVAL tiene múltiples instalaciones y emplea a más de 1000 trabajadores en sus diferentes áreas de producción y administrativas.

 

Desde principios del año 2000, COVAL ha ganado el reconocimiento internacional. Hemos añadido más funciones y procesos operativos con el fin de volvernos una compañía más competitiva en el mercado internacional. Ahora, estamos autorizados a fabricar en nuestras instalaciones muchos productos de marcas reconocidas en todos los procesos de producción: corte, serigrafía, sublimación, bordado, costura, empaque y envío. Para la producción de tela y, según surja la necesidad, contamos con alianzas con las fábricas locales para satisfacer los requerimientos especiales de nuestros clientes.

 

Durante los últimos 10 años, COVAL ha obtenido altas calificaciones por parte de auditores internacionales debido al fiel cumplimiento de los lineamientos sociales de nuestros clientes. COVAL ha obtenido las certificaciones Wrap/Platinum, Walmart/Green, entre otras. Esto nos convierte una empresa estable en la que puede colocar con confianza sus programas. Pertenecemos a la localidad salvadoreña y la calidad de nuestros productos no sólo está garantizada, sino también es consistente.